Solo estaba segura de que este nuevo mundo era bueno,en especial mis amistades y mi familia. Pero pronto descubriría algo o alguien que me mostraría algo que me haría cambiar todo lo que sentia,pero ¿para bien o para mal?
sábado, 25 de agosto de 2012
Capitulo 9- Felicidad Extrema
Comenzé a levantar lentamente mis parpados,habia tenido un muy buena noche,y seguramente Santana también,porque lo único que se escuchaba durante la noche fueron sus ronquidos.
Me senté en la cama del hospital,era mi segundo día ahí,y todavia faltaban muchos.
Una vez sentada y derecha enla cama del hospital,comenzé a peinar y acondicionar mis rulos rubios,y una vez que estuvieron prontos,prendí el televisor.
Hice zapping varias veces,hasta que encontré un programa más o menos decente, al que no le presté mucha atención.
Luego de treinta minutos,alguien golpeó la puerta,y al no poderme levantar por todas mis heridas y mis dolores, lo que pude hacer fue gritar como una total loca:
-¡¡¡¡PASEEE!!!!-
La puerta se abrió y se volvió a cerrar con cuidado,alguien le cerró con cuidado.
Con una cara de sorpresa extrema contemplé a Dago entrar con un osito de peluche gris en las manos.
-Da...- Tartamudeé -¿Dago?
-Hola,Kati- sonrió el,y luego sonreí yo.
Me llamó Kati,todo está bien pensé.
-Hola- susurré yo -Dago-
-No te voy a preguntar como estás porque ya te veo- dijo y se sentó a los pies de la cama -Te traje algo-
Cuando me entregó el osito,no pude evitar mirarlo a los ojos,y sonreir,claro.
-Gracias,pero no tenías por que,después de todo lo que te dije- Le susurré
El se levantó de la cama con una expresión de póquer y avanzó lentamente a la silla de al lado de la cama para ver mejor mi expresión.
-Estuve pensando- dijo el -Y fui un poco malo contigo-
Lo miré,perpleja y comenzé a reirme como una demente.
-Yo fui la única mala- le grité -No voy a aceptar el osito,no tenés por que disculparte-
-Si tengo- protestó el -Lo vas a aceptar-
-Bueno- dije yo sonriendo,y creo que nos acercamos un poco más -Pero no va a quedar así-.
Nos miramos, y por mi mala suerte,me sonrojé y nos alejamos.
-Si,va a quedar asi- rió macabramente Dago.
-¿No vas a llegar tarde al liceo?- Le pregunté curiosa
-Hoy no hay- sonrió el
-Perfecto- pensé yo,pero mi pensamiento salió en voz alta
-¿Que?- preguntó sonriente Dago
-¡Nada!-
Pasamos unos segundos en silencio,y él revoleaba los ojos por todos lados,hasta que se quedaron quietos y ahí formuló la pregunta...
-¿Como se va a llamar?- No sabia que pensar,si hablaba del osito,¿Como iba a decirle que se llama Dago?
-Peludín- contesté rápidamente.
El rió,yo reí y creo que hasta "Peludín" rió,todo era muy confuso ese día.
-Me tengo que ir a mi casa- dijo el -Si llego tarde no me dejan volver-
-Bueno- comenzé -Gracias por venir a verme-
-De nada,Kati y Peludín- dijo Dago cruzando la puerta
Dago me habia perdonado,ahora yo tenía que perdonarme,cosa que esperaba no fuera muy dificil.
-¡¡¡KATIA!!!- gritó mi madre mientras corría, interrumpía mis pensamientos y entraba a la sala en la que estaba
-Hola Mami- dije totalmente calmada -¿Todo en orden?- Pude notar como los ojos de mi madre se abrían de par en par, eso significaba que se venia la peor respuesta posible.
-¿Me estás preguntando eso,o es mi imaginación?- Gritó explotando -¡Estoy embarazada y lo que vos haces es intentar suicidarte,cuando estés curada vas a ir con un psicólogo, para que nos diga que clase de loquera tenés!-
-Mamá...- comenzé dudosamente -...No intentaba suicidarme fue un accidente,no me perderia de ver a Minira por nada del mundo-
-Ahh...- dijo ella aliviada -De todos modos, te aviso que ahora tu hermanita va a llamarse Olivia-
¿Olivia? ¿Es broma? A mamá nunca le había gustado ese nombre pensé, era raro en parte, pero no tenía ganas de discutir,ya que ese nombre me gustó mucho desde que era chica.
-Mamá,¡Te acordaste de que me encanta ese nombre!-Grité sorprendida -Es más,me encanta,tiene lindos apodos; Oli, Livi, Liv-
-Me alegro- sonrió mamá -Me tengo que ir al trabajo,Kati,tu papá no va a poder pasar hoy,no está muy feliz por eso-
-No importa mami- dije -En algún momento va a poder venir a verme-
Mamá se acercó hasta mi cama y me dió un beso en la frente,luego cruzó la puerta y se fue,todo sin decir ni una palabra más.
Pasaron las horas, eran las tres y cuarto, hoy había despertado once y media,eso significaba que era la hora del almuerzo.
La puerta se abrió de golpe. No era ni un familiar, ni un amigo. Tampoco era Kimberly, a la que hoy no había visto en todo el día.
Era una mujer regordeta,con pelo canoso. Llevaba una bandeja con comida,la que me depositó en la cama,me la terminé toda.
No tenía nada que hacer,y estaba muy aburrida,por lo que decidí prender el televisor y ver que pasa en el mundo.
Una vez que terminé de hacer zapping detenidamente, me decidí poner un canal de aire.
El programa era interesante,pero en lo único en que me concentraba era en la hora.
Poco a poco, mis parpados fueron bajando lentamente,mientras mi ritmo cardíaco también bajaba. Tenía un sueño muy pesado, y tenía dolores en todas mis heridas.
Vamos pensé Dormite y no va a dolerte nada más. Mi conciencia seguía gritándome que me durmiera,estaba muy debíl y era lo único que quería hacer,por lo tanto,dejé de luchar y me sumergí en un sueño confuso y doloroso,no,el sueño no era doloroso,pero mis heridas si lo eran.
-No,está dormida.No pueden pasar hoy,disculpen- contestó la encargada de piso a una pregunta que yo no había llegado a oír.
-¿Ves lo que te decía?- Preguntó una voz condescendiente -Asi es como funciona la pobreza-
-Exactamente,Eli- contestó otra,un tanto más chillona, y obviamente sonaba mucho menos inteligente. -Como que vos te llamas Elizabeth y yo Lizbeth Bandaller- dijo Lizbeth,haciendo que el escandaloso apellido de la rica y escandalosa familia Bandaller resonara escandalosamente fuerte.
¿Es otra broma más? Pensé, yo NO había ido a la fiesta de las gemelas y sus amigas,pero tampoco esperaba que hicieran una fiesta en el hospital.
-Por más Bandaller que sean,no pueden pasar,jovencitas- dijo la encargada de piso,un poco más irritada de lo que ya estaba antes
-¿Quien va a prohibírnoslo? ¿Usted?- Preguntó Elizabeth con voz amenazante -A mi me parece que no-
En ese momento,no me hubiera gustado ser la encargada de piso, y seguramente, ella en ese momento no estaría feliz de ser ella.
-Si- dijo la señora, adquiriendo un tono más potente -Adiós-
Se oyeron sonidos malhumorados y pasos,asi que supuse que se habían ido...Iba a agradecerle a la encargada en algún momento.
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